Sobre ‘La princesa de Montpensier’

La Princesa de Montpensier es una novela escrita por Madame de Lafayette en la segunda mitad del siglo XVII. A ella, entre otras y otros, debemos la novela tal y como la conocemos hoy en día.

  • Madame de Lafayette fue una prolífica escritora de nouvelles
  • Debate entre clásicos y modernos en el siglo XVII
  • La Princesa de Montpensier como el inicio de la novela histórica
  • La princesa de Montpensier. Libro editado por Aguilar en 1944 que recopila tres obras de Madame de Lafayette.

Ya en la segunda mitad del siglo XVII se estaba produciendo en el ámbito de la literatura francesa un enfrentamiento entre lo que en A Short History of French Literature (OXFORD; 2003) llaman los ancients y los modernes. Era la eterna discusión, que se ha replicado en todas las épocas y en todas las disciplinas, entre aquellos que defendían una forma de hacer literatura basada en principios tradicionales, de herencia medieval y con densos resultados, frente a los que querían simplificar los textos y adaptarlos a los nuevos tiempos.

Participando en este debate se encontraba Madame de Lafayette. Lo hacía desde el lado de los modernes. Modernos por diversas causas. La principal: frente a los textos de autores como Boileau o Corneille que, si bien buscan afectar a los sentimientos del lector, lo hacen pensando en una audiencia cultivada y recuperando modelos clásicos (Racine, por ejemplo, busca acercarse a las grandes tragedias griegas), los modernes plantean una forma más “positiva y optimista”de acercarse al pensamiento y a la escritura [1]. Simplifican los modelos.

Retrato de Madame de Lafayette

Además de ser “modernos” en literatura, lo son también en otros aspectos. Debaten sobre ciencia, sobre avances tecnológicos, critican las injusticias sociales, llegando incluso a cuestionar la institución del matrimonio [2].

Esta nueva corriente fue el marco perfecto para que un buen número de mujeres debatiesen y publicasen. Destacan además de Lafayette, Catherine Bernard, premiada por la Academia Francesa en varias ocasiones; Henriette-Julie de Murat o Madame d’Aulnoy, ambas prolíficas escritoras de cuentos.

Un buen ejemplo de esa visión tan moderna de la literatura se puede encontrar en las novelas de Madame de Lafayette. Su obra más famosa es, sin duda, La Princesa de Clèves, considerada la primera novela psicológica de la Historia y una de las primeras novelas tal y como las conocemos hoy en día.

Lafayette destacó como escritora de nouvelles, que nacían en medio del debate más arriba descrito. Eran pequeñas obras que destacaban por una narración ligera, de lenguaje claro, sin juegos de palabras y perfectamente accesibles. Por muy alejados que estuvieran los modernes de sus contemporáneos en cuanto a la técnica de la literatura, todos compartían la necesidad de llegar al espectador a través de los sentimientos.

Madame de Lafayette apenas se detiene a describir a los personajes o los lugares en los que se encuentran. No hay prácticamente diálogos. Ofrece la información necesaria para seguir la historia sin perderse en detalles. Y aun así en ningún momento el lector está perdido. Por esto resulta un buen ejemplo de obra de la corriente de los modernes. Es tremendamente accesible, ágil y moralizante.
Madame de Lafayette lo hace de un modo espectacular. Antes de La Princesa de Clèves publicó de forma anónima La Princesa de Montpensier, una pequeña novela en la que cuenta la historia de la joven señorita Mézière, que es obligada a casarse con el Principe de Montpensier a pesar de estar enamorada del duque de Guisa. Lafayette presenta a la princesa como una joven de una belleza extraordinaria que tiene la capacidad de enamorar a todos los hombres que se cruzan con ella. En concreto, además del duque de Guisa y de su celoso marido, caen rendidos ante sus pies el conde de Chabannes (viejo amigo de su marido) y el duque de Anjou. Este último termina retirándose antes de que su presencia dificulte el desarrollo de la trama. Lo que le interesa a Madame de Lafayette no son los eficaces encantos de la princesa para enamorar a todo hombre viviente, sin ella pretenderlo, dicho sea de paso, sino el lío en el que se mete por dar rienda suelta a sus sentimientos una vez casada. En este sentido, la princesa de Montpensier encarna perfectamente los valores del protagonista de las novelas de este periodo: el personaje principal es movido por una especie de interés personal que le lleva inevitablemente al desastre. Así, llegado el momento, la princesa, sin pensar más que en ella y en su amor por el duque, convence a Chabannes para que actúe de enlace entre los enamorados aun sabiendo el dolor que esto causaría en el pobre conde. El resultado es fatal para todos los implicados en la trama.

Como si de la voz en off de un cuento se tratase, Lafayette introduce al lector en un romance imposible al más puro estilo de novela de caballeros, sólo que esta vez la figura activa es la dama y no el caballero. Y sitúa el romance en un siglo anterior al que vive la autora. Y el romance, que es ficticio, es entre personas que existieron. He aquí otra de las novedades.

La Princesa de Montpensier es moderna en todos los sentidos.

Madame de Lafayette es una de las precursoras de la novela histórica tal y como hoy la conocemos. Por eso cualquiera de sus novelas gustará a los amantes de la narrativa histórica. Establece el modelo y lo mejora en La Princesa de Clèves. La acción transcurre en medio de las guerras por la religión en Francia y en la corte de la reina Catalina de Médicis. Lafayette nos permite conocer, aunque casi de refilón, la marcha de los caballeros a la batalla y su vuelta a la corte; nos acerca a la época dorada de los castillos en el campo que sirven para evadirse de la corte, tanto por voluntad propia como por obligación. Conocemos también los últimos coletazos de la corte itinerante de herencia medieval.

Cuando todo ha concluido, Madame de Lafayette nos obsequia con la conclusión que saca de lo acontecido a la Princesa de Montpensier: la princesa hubiera sido feliz si “la virtud y la prudencia hubieran guiado todos sus actos”. Hay quien quiere ver una crítica a los matrimonios concertados en esta novela. Confieso que yo no llegué a esa conclusión cuando la leí; más bien me parecía que Lafayette, con su conclusión, reproducía los roles de género de su época. Sin embargo, dado el contexto intelectual en el que se desarrolló la obra, no parece descabellado. Desde luego, a pesar de hacer responsable a su protagonista de todos sus actos, si en un principio no hubiera primado el interés económico y social de la familia de la princesa, y ésta hubiera podido hacer uso de su libertad, jamás se habría visto envuelta en los acontecimientos que Lafayette nos presenta.


Bibliografía

[1] Kay, S.; Cave, T.; Bowie, M. (2003): ‘Ancients and Modernes’ en A short History of French Literature. p.162. OXFORD, Nueva York.

[2] Op. cit.