Referencias bibliográficas para el estudio de la historia de las mujeres

Hace unos días me preguntaban en Twitter por referencias bibliográficas para el estudio de la historia de las mujeres. La petición me pareció interesante y he decidido escribir en este post mis sugerencias de las obras genéricas por las que empezar a adentrarse en el mundo de la historia de las mujeres.

Ellas también escribieron la historia

La primera que siempre hago a quien quiere aproximarse a la historia de las mujeres es la siguiente: olvídate de todo lo que has aprendido hasta ahora.

Hasta hace relativamente poco la historiografía no se ha interesado por el papel que las mujeres han tenido en las distintas etapas de la historia. Joan Kelly y Gerda Lerner (citadas en Anderson y Zinsser, 2018, p.12) aseguraron que la historia “se estructuraba de manera que hacía virtualmente imposible” la inclusión de las mujeres en la misma.

Tradicionalmente, la historia de los grandes acontecimientos (la que nos han enseñado) se ha centrado o bien en aspectos políticos o bien en el relato de las experiencias masculinas, tomando al hombre y sus experiencias como lo universal. Las memorias, las autobiografías, las gestas, etc… que hasta los años setenta se estudiaban y divulgaban eran las de los hombres, quedando así extendida la falsa creencia de que las aportaciones de las mujeres a la historia han sido mínimas o inexistentes. Afortunadamente, cada vez son más las investigaciones que están recopilando las aportaciones de lo femenino a lo universal, a la historia de la humanidad.

Entender que el hombre no es, ni ha sido, el único sujeto histórico es de vital importancia para desprenderse de esa Historia tradicional que todos hemos asumido como propia y como natural.

Por esto, si se cuenta con una base más o menos consolidada de conocimientos históricos, recomendaría (como hago siempre y hasta casi aburrir a los que me escuchan) es leer sobre la vida privada. Sería de necios pretender que las mujeres han estado siempre en el centro de la vida pública; por lo tanto, conocer cómo ha sido lo privado es esencial para descubrir a la mujer en la Historia. La referencia básica para esto es la Historia de la vida privada de Ariès y Duby. A lo que añadiría prácticamente cualquier obra de ambos historiadores. La segunda referencia básica es Historia de las mujeres, de Perrot y Duby.

Otro manual genérico muy útil es la Historia de las mujeres de las profesoras Anderson y Zinsser. En su edición en castellano incluye un apéndice con un repaso, dirigido por Gloria Nielfa Cristóbal, de la historia de las mujeres españolas.

Existe otra colección enciclopédica muy interesante: Historia de las mujeres en España y América Latina, dirigida por Isabel Morant. Desgraciadamente, no se ha reeditado y cuesta conseguir los volúmenes.

También es útil la Enciclopedia histórica y política de las mujeres, volumen dirigido por Christine Fauré.

Para la Edad Media recomendaría sin dudarlo Mujeres medievales, de Eileen Power: una recopilación de las conferencias que la medievalista inglesa dio a lo largo de su carrera. También La estirpe de Leonor de Aquitania, de la historiadora Ana Rodríguez. Cualquiera de los estudios de Régine Pernoud son decisivos para el estudio de la mujer medieval: destacaría su biografía de Christine de Pisan. Para acabar con la Edad Media o el estudio monográfico sobre Hildegarda de Bingen.

Para comprender el amor cortés me parecen interesantes las fuentes originales: empezaría con La ciudad de las damas, de Christine de Pisan, y con Flamenca. Lo completaría con una lectura en profundidad del Roman de la Rose, de Jean de Meung. Este último fue uno de los libros más leídos de la Edad Media. Ofrecía a los caballeros consejos para relacionarse con las damas. También es uno de los libros más misóginos de la historia. Christine de Pisan dedicó parte de su carrera, a principios del siglo XV, a rebatir punto por punto las propuestas de Meung.

Para la Edad Moderna, lo último que he leído es Modelos culturales en femenino, editado por Bartolomé, García y Sobaler. Incluye seis pequeños estudios, cinco de los cuales están centrados en la mujer española. Leería también a Margaret Cavendish, a Arcangela Tarabotti y su Tiranía Paterna. Las Novelas ejemplares y Desengaños amorosos de María de Zayas son fáciles y divertidos; y también la obra de Juana Inés de la Cruz o de Ana caro de Mallén.

Para conocer a la mujer ilustrada y los salones franceses empezaría con la obra de Bendetta Craveri. Dos libros maravillosos: Madame du Deffand y su mundo, y La cultura de la conversación. Para el caso español, los estudios de, por ejemplo, Mónica Bolufer e Isabel Morant me parecen decisivos. Alicia Puleo editó hace unos años La Ilustración olvidada, una recopilación de textos filosóficos que han sido sistemáticamente apartados de la Historia y que es necesario conocer.

Vindicación de los derechos de la mujer, de Mary Wollstonecraft, es un clásico. Apología de las mujeres, de Inés Joyes y Blake sería el equivalente español. La obra de Josefa Amar y Borbón ofrece una pincelada de la propuesta educativa de la Ilustración española.

Y la última recomendación que hago quizá sea la más importante. No dejes que te lo cuenten: vete a las fuentes. Si te apetece conocer a la mujer ilustrada lee a Madame de Lambert, la correspondencia de Madame du Deffand o a Inés Joyes; si te interesa la filosofía cartesiana, lee a Poullain de la Barre, a Margaret Cavendish; si lo hace la informática, lee a Ada Lovelace, por ejemplo. Madame de Lafayette es clave para la popularización de la novela histórica… En fin, la lista sería infinita.

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