Madame de Beaumer y el Journal des Dames

De Madame de Beaumer y el Journal des Dames se habla poco: ella fue una de las primeras mujeres periodistas en Francia, y el periódico que dirigía el más longevo de Europa antes de la Revolución Industrial

  • Madame de Beaumer fue la primera editora del Journal des Dames
  • Fue una de las primeras mujeres periodistas
  • Reivindicaba la igualdad absoluta entre mujeres y hombres
Portada de un número del
Journal des Dames

Sobre Madame de Beaumer se sabe más bien poco. Murió en 1766, pero no hay referencias (o yo no las he encontrado) a su fecha de nacimiento. Era francesa, pero estuvo varios años viviendo en Holanda. Es bastante probable que fuera hugonota, lo que explicaría su estancia en Holanda y su salida de la Francia católica.

Saco a relucir el caso de Madame de Beaumer porque me parece una mujer significativa dentro de la historia de las reivindicaciones femeninas. Cuando se leen obras escritas por mujeres del siglo XVIII (también del XIX e incluso del XX) es inevitable que desde el siglo XXI nos preguntemos por las contradicciones en las que suelen entrar en sus escritos. Por ejemplo, Inés Joyes y Blake se dirige a las mujeres de su época de forma despejada y sencilla. Las anima a hacer uso de su razón, anima a sus padres a apostar por la educación femenina, aboga por la igualdad de las almas raciones (desde un punto de vista cartesiano y claramente ilustrado), anima a las mujeres a participar de forma activa en la elección de marido. Sin embargo, no cuestiona en ningún momento que el matrimonio tenga que suponer un “yugo” para la mujer. Otras muchas escriben que no pretenden una revolución, ni un cambio del orden establecido. Las hay que aceptan el argumento tan usado de la debilidad femenina. Pero ella no. Madame de Beaumer resultó ser una revolucionaria en todos los aspectos: ella sí buscaba dar la vuelta al orden establecido. Las estructuras de la sociedad del Antiguo Régimen, las distinciones no sólo entre sexos, si no entre clases sociales, se le hacían insoportables, y aprovechó la ventana que le brindaba un periódico ya consolidado para dirigirse a Francia, o al menos a la parte de Francia que seguía el Journal des Dames.

En este sentido, su figura resulta doblemente interesante porque es la responsable de que por primera vez aparezca en un periódico la opinión ferviente escrita por una mujer y que apela directamente a los hombres (“Gentlemen”) para decirles que están incurriendo en un error que ha sometido a millones de mujeres en todo el mundo y en todas las épocas.

Journal des Dames se publicó por primera vez en 1759 y vivió unos largos veinte años, lo que según Nina Rattner Gelbart [1] le convierte en el periódico más longevo “que conoció Europa antes de la Revolución Francesa” (p.472). Se proyectó en un principio como un periódico de “bagatelas” que tenía como objetivo entretener a las damas francesas durante su toilette (ver traducción de uno de los editoriales que madame de Beaumer publicó como directora del medio y que comparto al final de este artículo). Y así se mantuvo durante un tiempo hasta que se puso al frente de él, en octubre de 1761, la mujer que nos ocupa. 

Beaumer, ya era conocida: había proyectado en Holanda y sin mucho éxito un periódico que se llamó Lettres curieuses, instructives et amusantes, en el que hacía una crítica a la falta de libertad de prensa que se vivía en Francia por aquel entonces. Hay que tener en cuenta que en un régimen absolutista como el francés había por lo menos dos escollos que superar antes de que un periódico pisase la calle, a saber: la licencia real que permitía publicar, y el censor que estudiaba que nada de lo publicado fuese en contra del decoro, del rey, del orden establecido…

Le estaba siendo bastante difícil publicar su obra, pues era bastante revolucionaria para la época: escribía no sólo en favor de las mujeres, también de los derechos de los pobres, de la tolerancia religiosa (recordemos que era hugonota), de la igualdad ante la ley… Es como si el espíritu revolucionario se apoderase de ella unos treinta años antes de la gran Revolución. Es evidente que no tuvo que ser fácil para ella dar a conocer su pensamiento, es por eso que vio una oportunidad en el Journal des Dames. Estaba aprobado por la censura, era poco sospechoso y no estaba politizado (algo que temían mucho los censores). Buscaba acercarse a sus suscriptores, (aunque parece que muchos se dieron de baja cuando vieron la deriva que el periódico estaba tomando con Beaumer al frente) a una especie de opinión pública (que empezaba a esbozarse en aquella segunda mitad del siglo XVIII) que le seguía. Buscaba impactar; buscaba remover conciencias. Buscaba ridiculizar a los hombres que se mostraban tan a favor de la nada natural subordinación femenina. 

Nina Rattner Gelbart nos ofrece una visión de lo que fue aquel periódico: “Llamaba a una “revolución” en la conciencia femenina, y se comprometía a ser una de las primeras en precipitarla. Publicó artículos desafiantes, crítica literaria, elogios de otras mujeres, y, sobre todo, listas de oscuras mujeres artistas, comerciantes, artesanas y músicas, pertenecientes a las clases bajas”.

Se puede imaginar que, siendo ésta la línea que tomó el periódico, éste no duró mucho bajo la dirección de Beaumer. Los censores no le dieron tregua y terminaron cerrando el periódico. Se vio obligada a huir a Holanda, pero antes de que la censura hiciera su trabajo, Beaumer pudo remover alguna conciencia con un editorial, del cual os dejo a continuación un fragmento. Se trata de una traducción que he hecho de un artículo en inglés que podéis ver aquí:

“El éxito del Journal des Dames nos permite elevarnos sobre aquellas frívolas personas que consideran este periódico como un trabajo pobre que sólo contiene bagatelas orientadas a matar el tiempo. En verdad, Caballeros, nos hacéis mucho honor al pensar que somos incapaces de unir lo útil a lo agradable. Para sacaros de vuestro error hemos hecho de nuestro periódico algo histórico (…) «¡Journal des Dames! —dirán estos caballeros—, ¡Qué ridículo! ¡Qué poco casa con la naturaleza de este trabajo, que fue creado para ofrecer a las damas pequeños artículos que las entretengan durante su toilette!». Pues bien, precisamente eso es lo que trato de evitar (…). Por favor caballeros, meteos en vuestros propios asuntos y dejadnos escribir haciendo honor a nuestro sexo; un sexo que amo (…). Si no hemos sido educadas en las ciencias como sí lo habéis sido vosotros, eso es sólo culpa vuestra: ¿O acaso no habéis abusado siempre de la fuerza física que la naturaleza os ha dado? ¿Acaso no la habéis usado para alienar nuestras capacidades y ocultar las gracias especiales que esa misma naturaleza nos ha dado a nosotras para compensarnos por la fuerza material que a vosotros os ha dado —ventajas que no discutimos—? (…)” [2].

Bibliografía

[1] En cuyo artículo de Historia de las mujeres (2018) me he basado para escribir este post. Ver el vol.3 de la obra editada por TAURUS, pp 472-492.

[2] Texto traducido de una versión inglesa publicada en Bell, S.; Offen, K. (eds.) (1983): Women, the Family and Freedom 1750-1880. Standford University Press, California. Disponible online en: https://books.google.es/books?id=ibUicWY4SlIC&pg=PA27&hl=es&source=gbs_toc_r&cad=2#v=onepage&q&f=false Consulta realizada el 21/06/2019

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