Isabel de Villena

Isabel de Villena fue una teóloga que vivió en el siglo XV y que desarrolló una gran conciencia feminista.

Litografía de Isabel de Villena

Isabel de Villena es la primera mujer

Que pertenece a la historia escrita

Y más concretamente a la historia

De los libros espirituales

Que son muchos, en la historia

De los estados de la corona de Aragón.

Dominique de Courcelles

Este artículo ha sido escrito por Inma Guillem Salvador, creadora del proyecto La libélula violeta

Creer en la inferioridad intelectual de las mujeres es absolutamente impensable en la actualidad. Hemos demostrado a lo largo de la historia que nuestra capacidad de generar conocimiento es igual a la de los hombres. La mayor prueba que avala esta afirmación es, sin lugar a dudas, la existencia de mujeres brillantes que detectaban la terrible injusticia que sufría la mitad de la humanidad por su sexo, para beneficiar a la otra mitad. Mujeres tan admirables como Christine de Pizan, María de Zayas, Inés Joyes y Blake o Hildegarda de Bingen fueron catalogadas como “adelantadas a su tiempo” por no cumplir los roles establecidos para ellas y llegar a reivindicar la igualdad entre mujeres y hombres. Pero, ¿eran realmente adelantadas a su tiempo? Desde mi punto de vista eran mujeres con un profundo amor propio y un intenso sentido de la justicia, que no pudieron quedar impasibles ante la discriminación injustificada que sufrían las de su sexo por el simple hecho de nacer mujeres.

Entre estas mujeres podemos encontrar a Sor Isabel de Villena

¿Quién fue Isabel de Villena?

A pesar de que se ha escrito mucho sobre su figura, estoy casi segura que, si salgo a la calle, micrófono en mano al estilo Thais Villas, no encuentro a nadie que sepa responderme. Isabel de Villena, como casi todas las autoras, no está incluida en la enseñanza reglada.

Isabel de Villena fue una teóloga que vivió en el siglo XV y que desarrolló una gran conciencia feminista. No fue la única teóloga que la tuvo, Teresa de Cartagena, que nació alrededor de 1425, cinco años antes que Sor Isabel, ya desarrolló diversos textos con un claro enfoque feminista, y no podemos olvidar a Teresa de Ávila, conocida como Teresa de Jesús.

Isabel de Villena nació en 1430 como Lionor Manuel de Villena. Hija natural de Enrique de Villena y Vega y de una mujer desconocida. Su padre estaba emparentado con las casas reales de Castilla y Aragón. Al quedar prematuramente huérfana, Lionor fue criada por la reina María de Castilla, esposa de Alfonso el Magnánimo y sobrina de Enrique. 

Lionor recibió una excelente educación que la ayudó a entender y dominar la teología y estuvo muy bien relacionada socialmente. Fue educada para ser monja y ya desde niña, sintió una especial devoción por la religión y la literatura, tal vez influenciada por la reina María, mujer muy devota, conocida por su austeridad. La reina fundó el Monasterio de la Trinidad, un convento situado en frente de las Torres de Serrano. En este convento, ingresaría a su sobrina cuando cumplió 15 años, con la tranquilidad de haber encontrado una salida digna y un lugar seguro para ella. La reina salía airosa del compromiso que suponía encarar el futuro de Lionor. En el convento, ocupado por las monjas clarisas de Gandía, adoptaría el nombre de Sor Isabel. Allí vivió el resto de su vida, primero como monja; más tarde sería elegida abadesa perpetua en 1462, cuatro años después del fallecimiento de la reina María. A partir de este momento, Isabel se convertiría en un referente cultural de Valencia.

Sor Isabel de Villena era una mujer inteligente y culta. A pesar de dominar perfectamente el castellano, decidió escribir su única obra en valenciano, al que ella llama «lengua romance», lo que nos hace pensar que estaba muy arraigada a su tierra, de hecho, es la primera mujer, que sepamos, que escribió en valenciano.

Su única obra fue Vita Christi, publicada por orden de la reina Isabel de Castilla en 1497, siete años después del fallecimiento de Sor Isabel. La obra, muy voluminosa, consta de cinco partes donde recoge la vida de María y la de Jesucristo desde antes de su nacimiento hasta después de su crucifixión. Es una obra incompleta, ya que la autora falleció cuando estaba escribiendo el capítulo 291. En ella explica la biblia como si de la corte real se tratara. Es una obra de gran belleza que deja entrever el dominio de Sor Isabel de la meditación religiosa. Hay quien asegura que Vita Christi fue escrito para captar la atención de las monjas a través de la figura de María.

Pero, ¿qué hace de especial a este texto y a esta autora? Lo que hace que tenga tanto valor histórico es precisamente la visión que le dio Sor Isabel. 

Sorprendentemente, utiliza una metodología que, posteriormente, usaron teólogas feministas con el objetivo de evitar la misoginia que se quería transmitir al mundo a modo de mensaje tradicional. Para ello, obvia las interpretaciones que se hacen de los evangelios y vuelve a la fuente original, rastreando esas partes de las escrituras que, sobreviviendo a la criba patriarcal, mencionan a las mujeres.

Algunas investigaciones hablan de Vita Christi como una reinterpretación de los evangelios, pero Myriam Criado en su artículo ‘La Vita Christie de Sor Isabel de Villena y la teología feminista contemporánea’ afirma que “es la escritura de un Nuevo Testamento. Isabel de Villena sigue el mismo modelo de trabajo, de recreación de la figura de Jesucristo, que siguieron los cuatro evangelistas cuyo mensaje ha sido aceptado como normativo por las jerarquías del cristianismo”.

Joan Fuster considera la obra como la réplica a la de Jaume Roig, Espill (Espejo) un texto muy misógino que centraba la educación femenina en la castidad y la obediencia. Esta obra, también conocida como El Llibre de les dones (El libro de las mujeres) es una sátira contra las mujeres a las que califica como malvadas.

Lo que defiende Isabel de Villena dista mucho del discurso que ha promovido la Iglesia a lo largo de la historia. Este discurso afirmaba que el sometimiento de las mujeres, esta aceptación de ser sierva, aunque sea de Dios, sin libertad para decidir nada es, en sí misma, una virtud.

Lo más destacado de esta obra, y que le da un especial valor histórico, es como presenta la autora a las mujeres de la biblia.

Sor Isabel rompe la dicotomía buena/mala mujer encarnadas en Eva y María a las que, incluso, las presenta como miembros de la misma familia. 

Apoyándose en el discurso igualitario y anti jerárquico de Jesucristo, Isabel de Villena, reinterpreta la actitud de Dios o el propio Jesús hacia María. Esta actitud se había interpretado como impositiva y altanera, dejando clara la subordinación de María ante Dios Padre y Dios Hijo, pero en el texto que nos ocupa, se presenta un dios respetuoso con la libertad de María a la que no considera un simple recipiente para venir al mundo, si no que valora su papel protagonista en la redención. Dios no anuncia a María que va a ser su madre, quiera o no, sino que le pide permiso. Este respeto se repite en todas las relaciones personales: Dios hacia María, que a su vez respeta a José y a su propia madre, Ana y es respetada por su hijo, que respeta a todas las personas que encuentra en su camino, hombres y mujeres. Así consigue dar una visión equilibrada, horizontal y simétrica del mundo basado en la igualdad que tanto predicaba Jesucristo.

También aparece en su obra María Magdalena, negando su imagen de prostituta arrepentida. Magdalena, según nuestra autora, era una joven de clase alta a la que considera “una gran señora amante de las fiestas” (Caballé,2019 p. 39). Una mujer envidiada que fue víctima de habladurías, una visión absolutamente rompedora y sorprendente.

Sor Isabel rechaza cualquier jerarquía entre las mujeres que van apareciendo en su texto, transgrediendo así la idea patriarcal de la mujer sumisa aceptada por la sociedad, y la díscola, siempre señalada. Esta dicotomía de la buena y la mala mujer ha servido al patriarcado para someter y controlar a las mujeres a lo largo de la historia.

Pero no solo eso, nuestra autora señala la superioridad moral de las mujeres y defiende la fortaleza femenina frente a ese ser delicado y frágil creado por la mente masculina. 

La igualdad y la humanidad con la que representa a las mujeres le ayudan a crear un espacio de pertenencia donde hace continuas referencias a la vida cotidiana y el día a día de las mujeres. Un lugar donde no tiene sitio la subordinación.

A partir de todas estas ideas sor Isabel presentará a las mujeres como parte esencial y protagonista en el cristianismo, no solo como transmisoras del mensaje de Cristo, sino también como sus representantes. Este papel protagonista lo reafirma el propio Jesucristo, cuestionando de forma muy sutil la autenticidad de todos esos discursos tradicionales que excluían a las mujeres como parte esencial en la propagación del cristianismo.

Vita Christi ha sido considerado un libro proto feminista por esa visión diferente de los modelos tradicionales de la mujer, por incluir su experiencia en la creación del mundo y su protagonismo en la redención. 

Isabel de Villena es capaz de explicar una visión más humana, igualitaria y libre de las relaciones de Dios con las personas en general y con las mujeres en particular, desmontando mitos y prejuicios patriarcales cuyo único objetivo era excluir, una vez más, a las mujeres de los grandes acontecimientos de la historia.

Webgrafía y bibliografia

https://www.upf.edu/es/web/veusdelaigualtat/isabel-de-villena

https://www.urv.cat/es/vida-campus/universidad-responsable/observatorio-igualdad/ano-mujeres-ciencias/dones-i-ciencies/dones-filosofes/isabeldevillena/

https://libreando.club/blog/isabel-de-villena

SCRIPTA, Revista internacional de literatura i cultura medieval i moderna, núm. 6 / desembre 2015 / pp. 24 – 59 ISSN: 2340-4841· doi:10.7203/SCRIPTA.6.7838

CÀMARA I SEMPERE, Hèctor: L’ASSUMPCIÓ EN LA VITA CHRISTI D’ISABEL DE VILLENA1 en «Edició crítica digital de textos literaris dels segles XV i XVI de les lletres valencianes» (GV07/140).

Criado, Miryam: ‘La Vita Christi de Sor Isabel de Villena y la teología feminista contemporánea’ en Lemir 17 (2013): 75-86.