Historia de la vida privada e Historia de las mujeres: una estrecha relación. Parte 2

Estudiar la Historia de la vida privada nos ofrece una oportunidad para alejarnos de los grandes acontecimientos, y así poder comprender cómo era el día a día de las personas en cada periodo histórico

  • Las salonnières conquistaron un contexto limitador, como es la casa, y lo convirtieron para usarlo en su favor.
  • En la primera mitad del siglo XVII, Catherine de Vivonne, marquesa de Rambouillet instaura el primer salón literario dirigido por una mujer y al que asisten mujeres
‘Lectura de la tragedia del Orfelino de la China, de Voltaire,
en el salón de madame Geoffrin (Malmaison, 1812)’,
pintado por Lemonnier.

Un nuevo espacio para la mujer instruida

Con la exposición de qué es público y qué privado, que podéis leer en el post de la semana pasada (aquí), llego ahora donde pretendía: a cómo un grupo de mujeres instruidas da la vuelta a su situación, convirtiendo un espacio (su casa) que ha sido tradicionalmente pensado para mantenerlas en lo privado, como una posesión más de la familia y del hombre, en un lugar en el que ampliar sus horizontes a través del conocimiento y de la conversación. Usaron el contexto en su favor.

Sin duda, una de las figuras sociales interesantes de los siglos XVII y XVIII fue la salonnière. Y remarco sociales, pues alcanzaron cierto grado de poder más allá de las paredes de sus salones, influyendo incluso en la política gracias a la extensa red de contactos que consiguieron construir.

Lo primero que hay que matizar es que, en caso de que haya habido una Ilustración para las mujeres, sólo se dio entre las clases mejor posicionadas socialmente, esto es, la incipiente burguesía y la aristocracia. Para escribir, para leer, para conversar, se necesita de tiempo y dinero (o más bien de la no necesidad de trabajar para conseguirlo). Son las mujeres de este extracto social las que habían conseguido una instrucción, básica en muchas ocasiones, pero más o menos completa en otras. Saben de Historia, literatura, lenguas, leen filosofía, tienen nociones básicas de matemáticas, algunas incluso de física y química… 

Estas mujeres se reúnen, defienden su derecho a la educación; algunas publican obras de distinta naturaleza (nouvelles, obra pedagógica, filosófica…). En la primera mitad del siglo XVII, Catherine de Vivonne, marquesa de Rambouillet instaura el primer salón literario dirigido por una mujer, y al que asisten mujeres. El Hôtel del Rambouillet, en París, hogar de la marquesa, sufre una transformación gracias a estas reuniones. Se hacen reformas para dotar al palacio de espacios en los que sea posible la tertulia. Se hace famosa su estancia azul, donde recibía recostada en su cama.

Otras después de ella siguen su camino. Famosos son el salón de Madame du Deffand, el de Madame de Geoffrin, el de Madame de Scudery, de Suzanne Necker… Son sólo algunas de las mujeres que instauraron salones literarios en los que se reunían hombres y mujeres que compartían un interés hacia el arte, la literatura, las novedades científicas, etc. 

Es en estos salones donde se produce, en la segunda mitad del siglo XVII, el intenso debate entre los ancients y los modernes (podéis leer más aquí)donde las preciosas contribuyeron a la reforma de la lengua francesa, o donde, ya en el siglo XVIII, se reunieron filósofos como Voltaire y Rousseau, donde se gestó la Enciclopedia, y donde se movían muchos hilos de la política de los últimos años del absolutismo francés.

Estas mujeres participaron activamente en multitud de los cambios que propició la Ilustración. Lo hicieron resignificando un contexto: el de sus casas. Cristina Borderías resume muy bien esta nueva definición del espacio (propiamente femenino) al asegurar que las mujeres “dentro de sus contextos y constricciones específicas, se apropian de sus condiciones de existencia y crean, a partir de ellas, nuevas posibilidades y estrategias de cambio” [1].

Sus ideas, sus debates, sus opiniones no podían exponerse en lo público, lo hicieron en el ámbito privado, en el que les estaba reservado a ellas. Se “apropiaron de sus condiciones de existencia” y las tornaron en su favor, dando lugar a uno de los fenómenos más interesantes dentro de la Historia de las Mujeres.

Bibliografía


[1] Borderías, C, «Subjetividad y cambio social en las historias de vida de mujeres: notas sobre el método biográfico» citada en Bolufer, M (2008): La vida y la escritura en el siglo XVIII. Universitat de Valencia, Valencia, p18.

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