Historia de la vida privada e Historia de las mujeres: una estrecha relación. Parte 1

Estudiar la Historia de la vida privada nos ofrece una oportunidad para alejarnos de los grandes acontecimientos, y así poder comprender cómo era el día a día de las personas en cada periodo histórico

  • La vida privada tal y como la conocemos hoy empieza a definirse en el siglo XVIII
  • ¿Qué diferencia hay entre lo público y lo privado?
  • Lo privado es lo que está relacionado con lo íntimo

Una de las aproximaciones más interesantes a la historia de las mujeres es la que se puede hacer desde la historia de la vida privada. Conocer cómo la categoría mujer queda integrada en las distintas prácticas y dinámicas sociales que se han dado a lo largo de la Historia nos ofrece una idea de cómo ha sido Ser Mujer.

Existen dos maravillosas obras desde las que empezar a estudiar esta problemática: Historia de la vida privada e Historia de la mujer, pensadas y dirigidas por Ariès y Duby, y Duby y Perrot, respectivamente.

En el prefacio de Historia de la vida privada. Del Imperio Romano al año mil (2017) Duby afirma que existe

“una evidencia universal (…) que opone lo privado a lo público, a lo abierto a la comunidad popular y sometido a la autoridad de sus magistrados. Hay un área particular (…), una zona de inmunidad ofrecida al repliegue, al retiro, donde uno puede abandonar las armas y las defensas de las que le conviene hallarse provisto cuando se aventura al espacio público, donde uno se distiende, donde uno se encuentra a gusto (…), libre del caparazón con que nos mostramos y nos protegemos hacia el exterior. Es un lugar familiar: Doméstico. Secreto, también. En lo privado se encuentra encerrado lo que poseemos de más precioso, lo que sólo pertenece a uno mismo (…), lo que no cabe divulgar, ni mostrar, porque es algo demasiado diferente de las apariencias cuya salvaguarda pública exige el honor” (p12).

Este fragmento, además de ser una declaración de intenciones de lo que nos podemos encontrar en la obra citada, es una perfecta primera aproximación a la diferencia que existe entre público y privado (o particular).

Entender que uno puede aproximarse a la Historia desde un ángulo más social, más de lo cotidiano y menos de lo político, en definitiva, más de las personas que de los grandes acontecimientos, me parece básico para entender cómo ha sido la vida de las mujeres a lo largo de nuestra existencia. Incluso me atrevería a decir que es una de las pocas formas de las que disponemos para investigar sobre nosotras, puesto que muy pocas han conseguido significarse como los hombres y han pasado a esa historia que yo llamo ‘de los acontecimientos’.

De esta división de los espacios en los que desarrolla la vida el individuo, que no es nítida ni queda bien definida hasta bien entrada la Edad Moderna, surgen los distintos roles (también los de género) que cada uno adopta en lo público y en lo privado.

La vida privada tal y como la conocemos en la actualidad empieza a definirse en el siglo XVIII, cuando se produce una resignificación del individuo, y alcanza su apogeo en el XIX, siendo esta época una de las que más marcan los roles que hombres y mujeres deben jugar en el tablero social (y familiar).

Lo privado, como dice Duby, está relacionado con lo íntimo, con lo que nadie ve. Pero esto no significa necesariamente que lo privado tenga que ocurrir dentro de los muros de una casa. Por eso es interesante la matización de particular. Frente al yo público, al servicio del Estado, del rey, se encuentra un yo que quiere alejarse, uno que busca vínculos verdaderos, relaciones que se establezcan por gusto y no por necesidad. Estas relaciones nuevas son practicadas en lo íntimo; nada tienen que ver con el individuo público.

En la parte 2 de esta entrada podrás leer sobre cómo las mujeres tomaron el espacio privado al que estaban sometidas y lo convirtieron en lugar de aprendizaje, conversación, erudición… La figura de la salonnière y los salones literarios.

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